Valor sentimental
Por Paulo Castillo · 16 de junio de 2026
Joachim Trier vuelve con un drama de duelo y reconciliación: un padre cineasta, dos hijas, y la idea de que a veces sólo se dice lo importante a través de una ficción.
Una casa en Oslo, dos hermanas que acaban de perder a la madre, y un padre que reaparece. Gustav es director de cine y trae, en lugar de una disculpa, un guion —con un papel para Nora, su hija actriz—. De ese gesto ambiguo, mitad reparación y mitad manipulación, Joachim Trier saca su película más madura.
El que vio La peor persona del mundo reconoce el método: la comedia triste, los personajes que se hieren con educación, el tiempo que pasa y deja marca. Acá Trier le suma a Stellan Skarsgård en lo que muchos señalaron como el mejor trabajo de su carrera, y una sola idea que sostiene todo el edificio: que a veces lo que no se puede decir de frente se dice a través de una ficción.
No todo cierra —hay pasajes en que la película se enamora un poco de su propia delicadeza—, pero el conjunto tiene una generosidad rara: un melodrama que no le teme a la emoción y, a la vez, la piensa. Ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes y representa a Noruega en la carrera al Oscar. Cuesta no darle la razón al jurado.